Santiago estaba confundido por diálogos y lenguaje vulgares que le resultaba molesto.
—¡Qué coño! —resopló levemente.
Neo le dijo la verdad: — Es la charla entre Alita y un director de relaciones públicas.
Santiago se quedó helado y su cara cambió— . ¿director de relaciones públicas?
—Sí —se rió Neo—. En efecto, son de discoteca, guapos y bien dotados, ¡especializados en hacer felices a las mujeres ricas!
Santiago sintió una oleada de náuseas.
—¿Alita tenía el fetiche?
—Yo tampoco me lo creía al