sEstaba inexpresivo y giró la cara para mirarlos.
—Grabar un vídeo está bien, pero también me grabarás a mí, así que algo tiene que ceder, ¿no?
—¿Qué has dicho? —El gángster jefe levantó una ceja—. Je, ¡no eres estúpido!
—También hay que comprar una entrada para ver una película en el cine.
—¡Te lo advierto, date prisa de una puta vez! Si no, primero te rompo las piernas y luego te tiro sobre ella, ¡y será un trabajo bien hecho!
Santiago ni siquiera se molesta, mirándole fijamente a la cara por