Se encontró con la gentil mirada de Huntley.
—Señor Juárez, después de toda esta charla, ¿todavía no me reconoce?
—¿Qué has dicho? —Polo frunció el ceño.
Huntley sonrió y salió del salón.
Una sospecha se cubrió el corazón de Polo. Buscó en todos los rincones de su memoria, pero no pudo encontrar ninguna información sobre ese hombre.
Tal vez lo dijo a propósito.
Al fin y al cabo, si de verdad le gustara Lucía, habría encontrado la forma de perturbar a Polo y aprovecharse de la situación.
Polo se