—Porque te quiero y no quiero que sufras ni un poquito.
...
Sonny esperó y observó, sin aceptar ni rechazar la inversión de cien millones de euros que le lanzó Patricia.
Estaba esperando a que Patricia revelara su propósito por sí misma.
Y Polo, siguiendo el estilo de su madre, no hizo nada, agotaba la paciencia del otro y, naturalmente, perdería la batalla.
Especialmente después de recibir la llamada de Teo.
—¡La persona que me pediste que investigara la última vez, encontré sus informaciones!