Hubo un largo silencio, y Daniel dijo suavemente: —Hablaremos de esto más tarde.
—¿Qué más tarde? —llegó la voz baja de Polo.
—Luci te pidió que lo hicieras, ¡así que hazlo enseguida! ¡Tienes que ser varonil!
Daniel se quedó sin palabras.
¡Era varonil!
«Tu mujer quisiera comer bocadillos de avión en mitad de la noche, así que hiciste que las personas vinieran a toda prisa...»
Daniel le devolvió una mirada, escapándosele un suave gruñido de la nariz.
—Tengo que ir a la escuela de teatro para ampl