Polo y Lucía fueron los primeros en llegar al hospital tras recibir la noticia.
Había mucha gente fuera del quirófano, Brenda estaba sentada ansiosamente en el banco, apretando aún la bolsa de la suerte en la mano. Lucía palmeaba suavemente la espalda de Polo, susurrándole que todo iba a salir bien.
Los guardaespaldas de la zona austral vigilaron las distintas salidas de esta planta.
Por no hablar de una persona, incluso una mosca tendría dificultad para salir de aquí.
Soledad se quedó de pie co