Polo les echó una mirada a ambos, y con un tono sombrío dijo: "Vaya..."
Parecía que no tenía mucho interés en el asunto.
Los dos se miraron el uno al otro, perplejos en medio de esta extraña situación, cuando de repente escucharon la dulce voz de Lucía: "¿Son el Doctor Mason y el Abogado Yáñez, verdad? ¡Vengan y siéntense un rato!"
Fue entonces cuando Polo finalmente dejó paso con una expresión estoica.
Lucía asintió y les sonrió mientras les saludaba, luego se dirigió a la cocina a cortar fruta