Polo Juárez agarró la pequeña mano de Lucía García para tranquilizarla y la condujo tranquilamente hacia la calle.
La ambulancia se detuvo a cierta distancia de ellos, en la intersección siguiente.
Polo y Lucía aceleraron el paso y, al llegar, vieron que alrededor del café ya había bastantes personas, médicos y enfermeros que se movían apresuradamente, con expresiones serias.
Y la persona de prisa y ajetreo, quien llevaba una camilla de un lado a otro, ¡era Sonny Brown!
—¡Mamá! —Polo no pudo evi