Recién salía del baño con el cabello aún húmedo, envuelta en un delicado aroma.
Ella le sonrió al hombre y el mundo de Polo se volvió instantáneamente brillante y colorido.
"¡Por qué llegas tan tarde!" Lucía se acercó a él de manera coqueta, con sus dos manos rodeando su cintura, "¡Voy a prepararte algo para cenar!"
"No, no tengo hambre" susurró Polo con una voz profunda y seductora.
La tela de su ropa era suave y se ajustaba perfectamente a su cuerpo, con un ligero efecto de felpa bajo la luz.