En este momento, él solo quería ir a la casa de su suegra.
¿Acaso Ánsar seguirá a Lucía?
¡Este viejo tonto! Lo maldijo en su mente.
¿Qué diablos está pensando hacer?
...
Cuando Lucía llegó a casa, Ana aún estaba tomando el sol en el balcón y se alegró al verla entrar.
"¡Lucía, ven!"
Lucía se acercó apresuradamente.
Ana señaló las varias macetas de suculentas que había criado, y con un orgullo inmenso presumió ante su hija, "¡Mira, las he criado muy bien! Estas plantas tienen una vitalidad increí