Teo López recorrió a todos con una mirada fría.
Vestido con un elegante traje negro, su rostro reflejaba una indiferencia desprovista de empatía, mientras sus ojos revelaban una determinación feroz.
A su alrededor se encontraban sus fieles subordinados, armados hasta los dientes.
En Ciudad Central, ningún otro jefe de una empresa de entretenimiento se atrevía a mostrar tal ostentación.
—No ha ocurrido absolutamente nada entre Natalia Ruiz y yo—, declaró Teo en tono frío. —Antes de esa gala, apen