Lucía García y Polo Juárez se miraron mutuamente, dándose cuenta de algo oculto.
—Ah, mis queridos sobrinos—, Adrián Alonso sonrió forzadamente hacia ellos, —ya es tarde, deberían regresar pronto. Gracias a ambos por preocuparse por mi hija Valentina, especialmente el señorito Baro...
—Tío—, Polo dio un paso adelante, una mirada fría y profunda se reflejó en sus ojos, —su hermana ha pasado por algo tan grave, ¿por qué aún no hemos visto Serena?
La expresión de Adrián cambió y guardó silencio.
Po