Polo se sobresaltó ligeramente y entrecerró los ojos para mirarlo.
"¿Por qué estás tan ansioso por si voy o no a acompañarla?"
"Tú..."
"¡El presidente Ramírez tiene demasiadas cosas de las que ocuparse!", enfatizó Polo, y sus ojos oscuros destellaron con una frialdad amenazadora.
Sin embargo, para su sorpresa, la expresión de Ánsar se volvió sombría y una pizca de tristeza apenas perceptible cruzó su rostro marcado por la vida.
"Sí, no debería involucrarme tanto", murmuró Ánsar para sí mismo, so