Jorge contuvo la respiración y la abrazó fuertemente.
Sostuvo su cintura delicada con una mano, mientras con la otra levantaba su mentón suavemente.
La miró a los ojos, sus pupilas eran claras como el agua, sus labios rosados parecían estar silenciosamente seductores.
Jorge sintió un fuego ardiendo dentro de su cuerpo.
Lucía evitó la mirada ardiente de él, su rostro se ruborizó y su respiración se aceleró. Sintió un pecho caliente, un fuerte ritmo cardíaco y una virilidad imponente... Sentía que