Pensando en su propio hijo, casi consiguiendo a una mujer de origen desconocido como esposa, se puso muy incómoda... ¡y tenía ganas de meter a Polo en su estómago!
...
—¡Lucí, mira esa pintura!
Lucía siguió la mirada de Ana.
La pintura al óleo no fue pequeña, ocupaba una gran parte de la pared, y las pinceladas fueron algo abstractas y soñadoras, representando un bosque y una enorme luciérnaga agitando sus alas, realistas.
Lucía miró el nombre del autor, y esa persona era un pintor muy conocido