—¿Hay algo que quieras hacer más? —Sus cálidos labios presionaron contra su oreja, y su voz baja y ronca pronunció estas palabras muy seductoras.
El corazón de Lucía pareció saltar un latido, y sus mejillas se pusieron rojas.
Ella se inclinó débilmente frente a él.
—Lo que quiero hacer ahora... es te sostengo como así.
Polo quedó atónito y su corazón floreció instantáneamente.
Sabía que las mujeres eran tímidas y que las cosas tenían que hacerse lentamente.
Así que gradualmente le dirigió: —Desp