No obstante...
Antes de excitarse demasiado, se cayó en el abrazo familiar.
Lucía volvió en sí, se encontró con sus ojos profundos y no pudo evitar sonreír suavemente. Acababa de pensar que aquella entrevista había tenido tanto éxito que, cuando se publicara, podría causar una pequeña sensación y tal vez ella tendría un ascenso y un aumento de sueldo.
¡Y todo esto gracias a Sr. Polo!
Con unos ojos grandes y conmovedores y una sonrisa soleada, le echó los brazos al cuello de puntillas y le dio un