—¡Vale, para!
Lucía se negó en voz baja, con su pequeña mano bloqueándolo suavemente.
Polo sonrió y le dio un profundo beso en el cuello, conteniendo la repentina oleada de deseo.
Sabía que era una mujer conservadora, no acostumbrada a tener sexo fuera del dormitorio.
Parecía que tendría que ser entrenada en el futuro...
—Cariño, ¿qué estás mirando?
Los pensamientos de Polo volvieron y se lamió los labios secos, sonriéndole suavemente.
—¿Estás de mejor humor ahora?
—Claro.
—Esposa —susurró—, ¿qu