—Señorita, ¿qué le pasa?—El sirviente que la persiguió de la familia Alonso llegó con prisa.
Al ver la cara de mal humor de Serena, la criada también adivinó un poco. Se puso el abrigo que trajo y dijo suavemente con alivio:
—Señorita, no se preocupe. Mientras Don Juárez no aprobe, el señor Polo no se atreverá a traer de vuelta a esa mujer...
—¡Pero quién soy yo!
—Señorita, dudo que esa mujer no tiene antecedentes, ¿o busquemos a alguien para investigarla en secreto?
Serena recordó la apariencia