Odiaba su fingida indiferencia, odiaba su falta de explicación. ¡Odiaba que eligiera la más estúpida dentro de numerosas maneras de amarla!
Un temblor fuerte le subió a Teo de las entrañas y le dolió la herida en este momento.
Por quedarse demasiado tiempo bajo el sol, era un poco débil, se puso cada vez más pálido y grandes gotas de sudor brotaron de su frente.
El semblante de Polo cambió de repente y adelantió un paso para verificar su situación.
Probablemente la herida se rompió y la sangre m