—Sufrió una cuchillada en el abdomen que casi le perfora el hígado. La herida era profunda, pero le dieron puntos.
El corazón de Lucía temblaba mientras escuchaba, e inconscientemente agarraba con fuerza la mano de Polo.
—No os preocupéis —Álvaro sonrió con cansancio—. Su vida no correrá peligro. Pero ahora hay que ponerlo en observación... Es mejor que alguien se quede con él. En caso de emergencia, puedo organizar una segunda reanimación a tiempo.
—Gracias —Polo le dio una palmada en el hombro