Polo le respondió, —¡Quieres una paliza!
Carla estaba muerta de risa, masticando galletas de arándanos.
Las migas de galleta caían por todas partes.
Lucía fue al patio a regar las flores. Polo fue al lado de su hermana con una mirada profunda.
—¡Come y limpia lo que ensucies!
Carla se sobresaltó por la repentina voz.
Se tragó la galleta que tenía en la boca. A pesar de su desafío, finalmente le cogió la escoba y barrió el suelo de buena manera bajo la autoridad de su hermano.
—Hermano, ahora ere