Lucía inclinó la cabeza y un rastro de indiferencia recorrió su delicada carita.
—He decidido negarlo.
Ella lo dijo sin vacilación.
Esta respuesta fue un poco inesperada para Polo.
Pero quería escuchar lo que pensaba su esposita.
—Crecí en una familia anormal —Lucía se apoyó en él y dijo—. Mi padre no asumía su responsabilidad, mi madre mi madre sufría el delirio y tenía un hermano menor que cuidar. Además, tenía que soportar la intimidación y la humillación de Laura y Joana. Realmente no tengo