—Sí, ¡claro que sí!
—respondió Sofia lanzándose al cuello de Sebastian sorprendiendo a éste quien perdió el equilibrio dando un paso atrás, aferrándola con los brazos para que no cayeran al suelo.
—¡No lo puedo creer! ¡Creí que este día no llegaría! Mi pequeño se casará
—dijo Luisa levantándose con los ojos cristalinos de la emoción y acercándose para felicitarlos con un abrazo.
—Espera, madre, quiero ver este anillo en su dedo.
No creeré que haya aceptado si no lo lleva. Tomando la mano d