No hubo una señal clara de inicio, ni un evento que pudiera aislarse como detonante, pero el cambio se sintió de inmediato en la textura del campus, como si algo que hasta ese momento había estado contenidamente en tensión hubiera empezado a reorganizarse desde dentro sin pedir permiso, no como una ruptura, sino como una redistribución súbita de las condiciones bajo las que todo lo demás seguía funcionando, y esa diferencia era precisamente lo que lo hacía más inquietante, porque no había colap