MAYO
Edmond tenía razón. Su padre irradiaba una energía poderosa. Era asombroso. Me recordaba a mi madre. Algo en esa conexión me hacía sentir como una persona horrible. Sabía lo que se sentía. Sabía lo que era estar en la piel de Edmond.
“Recuerdo que me pusieron una condición. Olvida mis sueños o sal de tu vida”, respondió Edmond.
“No eres el único con una memoria verde”, continuó su padre, negándose a dejar que Edmond tuviera la última palabra. “Te elegiste egoístamente a ti mismo en lugar d