La fiesta, siguió su curso, Antonella se acostó temprano y desde su cuarto apenas se escuchaba el sonido de la música. Delfina estaba bellísima en una falda roja sumamente corta y una bluza negra que dejaba ver toda su espalda fuerte musculosa recta sensual, su perfume olia a atardecer. Santino llegó con un ramo de flores blancas y un regalo en su mano que ella lo abrió enseguida, era una cadena de plata con un corazón pequeño que abría en dos partes el corazón.
- ¡Es para colocar nuestra