Antonella llegó furiosa a su casa, vio a su madre en la sala de estar, pero ni siquiera la miró, subió prácticamente hacía su habitación, entró como un tsunami y cerró la puerta. Lanzó su mochila sobre la cama, y grita de rabia dando vueltas en su habitación. Con las manos en la cintura y pasándose la mano por el cabello repite
-¡Maldición, maldición, ¡ -
Toma su dispositivo y marca el número de Santino, le contesta el correo de voz, lanza el celular sobre la cama
-¡Santino, chico donde