La noche se hacía más oscura.
Bajo la luz suave, Valentina se secó con la mano una fina capa de sudor en la frente.
Tan concentrada estaba que no se percató de que Alonso, en la puerta, la observaba desde hacía rato.
Alonso había visto las obras de Valentina antes.
La técnica de aquel collar de esmeraldas del último concurso de joyería era algo que incluso los artesanos con décadas de experiencia difícilmente podrían igualar.
Valentina, con apenas veintipocos años, tenía una habilidad que solo p