Valentina echó un vistazo a la llama sobre la joya, asegurándose de que era igual a la que siempre dibujaba.
—Ya la has visto, la llama.
Recordando cómo Alonso la ayudó en la final del concurso de joyería aquel día, Valentina aún sentía gratitud.
Pero claramente, esa no era la respuesta que Alonso esperaba.
Alonso se levantó y se acercó a Valentina.
—Sé que es una llama, pero ¿cómo se te ocurrió marcarla así?
Valentina comprendió lo que quería decir.
¿Cómo había hecho esa marca?
Valentina pensó