Cuando Santiago regresó a la Villa de Los Pinares, ya había oscurecido. Sin embargo, Valentina aún no había vuelto.
Santiago llamó a Valentina, pero su teléfono estaba apagado.
Mientras tanto, Valentina, concentrada, miraba la pantalla de su computadora, replicando el diseño de unas joyas basándose en su memoria, sin darse cuenta de que su teléfono se había apagado.
Al terminar el último diseño e imprimirlo, Giselle, con incredulidad en sus ojos, dijo:
—¡Esto... esto son los diseños de las joyas