La dama se quedó visiblemente sorprendida al escuchar esto.
—¡Seguramente ser falso!
Marc le había asegurado que todas las joyas que le dio eran falsas. ¡Marc no podía estar engañándola!
Valentina observó su reacción.
—¿Por qué no dejamos que un experto lo verifique y aclare si son verdaderas o falsas? ¿Acaso temes llevarlas a una evaluación?
—¿Quién teme? ¡Que las evalúen!
La dama miró a Valentina con una confianza desbordante.
Preocupada por cualquier truco que Valentina pudiera usar, inmediat