Diego se quedó pensando un momento. Luego de unos minutos, sonrió, como si hubiera encontrado la solución perfecta.
Diego buscó con la mirada alrededor del bar. Las mujeres que se cruzaban con sus ojos se ruborizaban al instante. Finalmente, su mirada se detuvo en un punto específico.
—¿Ves a ese hombre allá? —Diego bebió un sorbo y señaló con la barbilla.
Santiago siguió la dirección indicada y vio a un hombre sentado en la barra. No tenía una apariencia destacada, pero sus ojos irradiaban un i