Con el sonido de la alarma, toda la Casa Vieja Mendoza pareció despertarse de golpe. Nicanor y Greta, que habían estado atentos a cualquier ruido, vieron a Santiago salir del estudio y pensaron que el asunto había terminado. Al escuchar la alarma, se alertaron de inmediato.
—¿Qué pasa, qué ha sucedido? —dijo Nicanor, fingiendo haber sido despertado, mientras salía de su habitación para investigar.
Greta lo siguió de cerca. Los sirvientes y el mayordomo también comenzaron a levantarse y moverse p