Daniel evitaba la mirada de Santiago, inseguro y temeroso. Recordando la situación, se dio cuenta de que su primera preocupación no había sido la herida de Álvaro. Solo pensó en él una vez que regresó a casa. Ahora, frente a las preguntas de Santiago, se sentía aún más acorralado.
Pero Santiago estaba decidido a obtener respuestas.
—El tercer piso del evento está lleno de tus cosas más valiosas, con puertas cerradas y bloqueadas. ¿Cómo es posible que Álvaro haya subido?
Mientras lo interrogaba,