—Santy, ¿cómo podría haber resentimientos duraderos entre padre e hijo? Tu padre… lo has malinterpretado —Cristina esquivó la pregunta.
Su respuesta ambigua pretendía hacer creer a los presentes que el estado de Daniel en el estudio se debía a la ira provocada por Santiago.
Santiago conocía demasiado bien estos trucos. Ni siquiera se molestó en mirar a Cristina, mucho menos en discutir con ella.
Extendió la mano y tomó la de Valentina.
—Nos vamos —dijo Santiago con una calidez inusual en su voz,