La sonrisa en el rostro de Santiago se congeló un poco. Al bajar las escaleras, se encontraron con Alonso, quien estaba apoyado contra la pared, como si esperara a alguien. Con solo una mirada, Santiago supo que Alonso sabía que Valentina y él estaban en la azotea, y sorprendentemente, no los había interrumpido.
—Hermano, voy a ir a la Casa Vieja Mendoza con Santiago —dijo Valentina, informándole sobre sus planes.
Santiago pensó que Alonso los detendría, pero en lugar de eso, Alonso sacó una cha