Guillermo no esperaba que vinieran a recibirlo personalmente.
Nunca había revelado que iba a ver la obra, pero al instante lo entendió, ellos debían haberse enterado de alguna manera de que tenía un boleto, por eso tanta pompa.
—Querida, ven… —Guillermo hizo un gesto a su compañera.
Esta recepción hacía que Guillermo se sintiera aún más distinguido.
Rodeado de admiradores, Guillermo ingresó al teatro a través del pasillo especial.
Poco después, otro automóvil se detuvo.
Santiago, con una camisa