La voz era profunda, cargada de ira que no intentaba ocultar. Aitana tardó un momento en reaccionar, mientras los demás ya mostraban diversas expresiones. ¿Qué habían oído?
Cecilia fue la primera en tragar saliva, abrazándose los brazos como intentando deshacerse del escalofrío que le recorría el cuerpo. ¿Se había equivocado?
Era, sin lugar a dudas, la voz de don Raúl.
Pero, ¿cómo podría ser si don Raúl estaba claramente muerto, yacía dentro de un ataúd de cristal? ¿Cómo podría emitir algún soni