¿No cambiar el testamento?
Eso alegró a Aitana, quien se sintió de inmediato más tranquila.
Evidentemente, mientras ella fuera la hija de Citlali, Don Raúl la aceptaría por cariño a Citlali.
Esta vez, no importaba por qué Don Raúl no había muerto, pero lo cierto era que su voluntad había sido clara para todos los presentes.
Don Raúl había dejado todo a ella, haciéndola la única heredera de la familia Valenzuela, ya fuera que tomara el control hoy o más adelante.
En cuanto a los demás…
Aitana des