La imagen de la explosión en el barco volvió a su mente, y Santiago respiró hondo.
—Don, ¿qué hacemos con este? —preguntó Thiago, lleno de indignación.
Si no fuera porque don quería encargarse personalmente, ya habría volcado el kayak de Noah, dejándolo hundirse en el agua.
Santiago cerró los ojos por un momento.
Cuando los volvió a abrir, había ocultado todas sus emociones.
Se giró, posando su mirada en Noah.
Su mirada era fría y penetrante, como flechas, como cuchillas, haciendo que Noah tembl