Aitana no quería ir. Su plan original era pasar la noche tranquilamente.
Al día siguiente, recibiría noticias de la muerte de Don Raúl y el escándalo de Valentina.
Pero con Alonso y Antonio como variables impredecibles, tuvo que improvisar. Aitana siguió a Antonio.
Rodeados de oscuridad, Antonio iluminaba el camino con una linterna, pero apenas entraron en la montaña, Aitana se torció el tobillo.
—Ah… —Aitana gritó de dolor, su rostro se contorsionó—. Mi pie, primo, sollozo…
Parecía estar en ago