El chofer de la familia Hamilton los llevó de vuelta a la mansión.
—No hace falta —Santiago lleva su chaqueta colgada del brazo.
En ese momento, su expresión es fría, apenas mira a Dylan antes de esquivarlo y dirigirse hacia la puerta principal de la mansión Hamilton.
Santiago camina apresuradamente.
Tenía previsto buscar a Valentina el día anterior, pero se retrasó todo el día.
Al despertar, lo primero en su mente es Valentina.
Ahora, está aún más ansioso por verla.
—Oye, Santy, al menos…
Dylan