Aitana mantenía sus cejas y ojos bajos, mostrándose reticente a desafiar a Lucía en su presencia. Sin embargo, internamente despreciaba las sugerencias de Lucía. Lo único que Aitana podía hacer era causar problemas a Valentina, pero en realidad no lograba afectarla en lo más mínimo.
A pesar de ello, lo que Lucía tenía planeado era un asunto completamente diferente. Con este pensamiento, el ánimo de Lucía era excepcionalmente alto.
—Ya que nos hemos establecido aquí, disfrutemos a plenitud. La Vi