—Noah, ¿qué diablos pretendes? —preguntó Valentina, sin ocultar su desdén hacia él.
Noah recordó lo que su abuela Lucinda le había dicho después de dejar la Villa Lancaster. Por alguna razón, la abuela había empezado a advertirle que se alejara de Aitana. Pero, si Valentina no hubiera dicho esas cosas aquel día en casa de los Lancaster, su abuela no habría empezado a tomarle antipatía a Aitana. ¡TODO ERA CULPA DE VALENTINA! Con ese pensamiento, la mirada de Noah hacia Valentina se volvió aún más