En la habitación 602 del Hotel Costa Azul.
Tan pronto como Santiago entró, los recuerdos de aquella noche inundaron su mente. Valentina, con su vestido rojo ardiente y seductor, parecía estar justo frente a él en ese momento. Pero rápidamente, los ojos empañados por el alcohol de Santiago se aclararon.
La habitación estaba vacía, no había nadie más que él.
Una sonrisa amarga se dibujó en los labios de Santiago. Así que Valentina le había hechizado esa noche, dejando una huella profunda en su ser