—¿Qué? ¿Te casaste? ¡Vaya!
—¿Con la bella? ¡Increíble!
—¿Cómo es posible? ¡No lo puedo creer!
Dylan estaba incrédulo. La noticia era tan impactante que caminaba de un lado a otro, pisoteando el suelo en señal de su sorpresa.
Tras el asombro inicial, Dylan pareció recordar algo:
—Pero, si te casaste, ¿por qué necesitas ese acuerdo matrimonial?
Santiago guardó silencio. No podía decirle que aceptó una buena suma de dinero de Valentina para casarse. ¿Qué diría la gente si se enterara que Santiago M