Durante el tiempo que Ana estuvo ausente, Lucas depositó todo su anhelo en aquel lugar, por lo que cada planta allí, había sido cuidada y criada por él mismo.
Ahora, su historia finalmente estaba a punto de tener un buen desenlace, y Lucas había trasladado esas flores aquí, como una forma de conmemoración.
Ana escuchaba en silencio la explicación de Lucas, al final, no pudo evitar imaginar a ese hombre inclinándose aquí, plantando flores, recordando las palabras que Adelina solía decir.
Quizás,