Pablo se percató, Ana lo había convocado con un propósito: deseaba realizarle una prueba de compatibilidad de médula ósea. Y ahora, cuando parecía que la prueba iba a fracasar, ¿no habría hecho el viaje en vano? Golpeado por la vida, Pablo temía que Ana lo expulsara sin más. Pronto, habló con rapidez.
—Ya que lo preguntas, seré directo, Ana, no eres mi hija biológica. Sin embargo, si quieres saber quién es tu verdadero padre, dame cinco millones y te daré una pista.
Al observar la codicia de Pa