24.
NARRA FEDE
Estos días han sido terribles para mí. ¡Maldita sea! ¿Por qué dejé que siquiera me besara? Ahora menos puedo sacarme a Sebastián de la cabeza, ni del cuerpo… ni del corazón.
No sé en qué estaba pensando cuando me adentré en este estúpido juego, si sabía que tenía que alejarme o terminaría con el corazón hecho trizas. ¿A quién engaño? Claro que sé en qué pensaba, en que tal vez no sería tan malo como pensaba, en darle una oportunidad y que, tal vez, con el tiempo sentiría lo mismo que